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El Camino de la Mariposa

noviembre 19, 2017

La mariposa es una presencia que nos ha acompañado durante las tres semanas del curso desde que las vimos plasmadas en las paredes del Jardín “Gan Tazpit” donde reconocimos el valor de mirar, escuchar, sentir, esperar… tanto al niño como a su familia, para iniciar el maravilloso viaje del aprendizaje. De la misma manera, nosotros iniciábamos el curso con esa mirada curiosa y atenta a lo que descubriríamos en cada visita, en cada encuentro… poniéndonos en disposición a escuchar con el corazón cuando las palabras quedaban en segundo plano.


Luego, pasaron los días y encontramos las mariposas reunidas en una preciosa obra de arte en el Colegio “Sold” para estudiantes con retrasos en el desarrollo, la obra original fue creada para recordar a los niños que fallecieron durante el holocausto, fue un momento de silencio para reflexionar sobre las ausencias que nos dejó y que se convirtió en una motivación para comprometernos con los proyectos de vida de nuestros estudiantes, creyendo en su potencial y dejando espacio a los milagros cotidianos. Cada día nos íbamos contagiando de la pasión que nos transmitían las personas con quienes compartíamos, así también fuimos estrechando lazos como compañeros de camino tratando de ir más allá del grupo… gracias por toda la riqueza compartida, por las risas, por los intercambios de experiencias, por la complicidad que construimos para viajar, aprender y encontrarnos… pues nos une el amor y reconocimiento por la persona, y la certeza de que la educación puede aportar hoy más que nunca a nuestras sociedades latinoamericanas para enriquecerlas y transformarlas.



Y llegamos a nuestra última semana en el curso, en la que tuvimos el placer de visitar el Centro “Shalva” donde las mariposas nos envolvieron y nos llevaron a valorar la importancia de que los jóvenes con discapacidad sean parte activa de su comunidad, para lo que es necesario entretejer lazos con el entorno para garantizarles las condiciones necesarias que les permitan acceder a una vida adulta plena.


Brevemente podemos ver el camino realizado, donde la mariposa nos recuerda el proceso de transformación gradual que pasa la oruga hasta salir del capullo y abrir sus alas… de manera similar hemos iniciado nuestra metamorfosis como educadores. Si bien, el acercarnos a los diferentes modelos educativos, las innovaciones o el uso de las tecnologías en el aula, han enriquecido nuestra formación… el elemento clave en la experiencia vivida ha sido el reencuentro con lo humano, en la relación con el a través del diálogo y la convivencia… pues es la llama que nos abrasa e ilumina el camino…


Y en este punto, no podemos dejar de mencionar nuestro recorrido por “Yad Vashem”, pues nos conmovió la fibra más profunda de nuestra alma, ser conscientes de cómo “el sufrimiento deja de ser en cierto modo sufrimiento en el momento en que encuentra un sentido” (Frankl, 1991). Nos maravillamos de la humanidad del pueblo judío, quienes dieron sentido al sufrimiento desde la opción por la vida, la hermandad, la esperanza, el diálogo y la paz entre las naciones. Honramos el dolor y la muerte de los millones de personas de origen judío que sufrieron el holocausto, y nos vamos con la llamada a reconocer la dignidad de la persona humana en cada uno de nuestros encuentros…  


“La educación es el punto en que decidimos si amamos al mundo lo bastante como para asumir una responsabilidad por él y así salvarlo de la ruina que, de no ser por la renovación, de no ser por la llegada de los nuevos y los jóvenes, sería inevitable” (Arendt, 1996).


Amamos al mundo... a las personas, creemos en la educación y en el esfuerzo de construir una educación inclusiva y especial basada en la equidad y en la valoración de la diferencia. Gracias Israel por mostrarnos el aprendizaje a través de sus ojos, experiencias, sueños, retos ... pero especialmente por su pasión. Shalom, nos llevamos la mochila llena y el corazón rebosante, con el reto de imitar al profesor Korczak en su entrega incondicional a sus estudiantes y con la convicción de que ser educadores implica lucha por reconocer la dignidad de cada uno, dándoles esperanza aún cuando la situación parezca adversa, pues el mañana aún no se escribe…


"Un buen educador que no impone sino libera, que no tira de nadie sino levanta, que no apisona mas forma, que no dicta sino enseña, que no exige sino pregunta, vivirá con los niños muchos instantes inspiradores" (Korczak).



Natalia Álvarez  (Paraguay)

Hernando Henríquez (Panamá)

Vanessa Barreiro (Ecuador).

Cristina Muñoz Morán (El Salvador).